VII Congreso Espírita ConCiencia – Discurso inaugural

El pasado día 6 de diciembre de 2025 dio comienzo el VII Congreso Espírita ConCiencia en el hotel AR Diamante Beach & Spa de Calpe – Alicante. Reproducimos aquí el contenido del discurso inaugural ofrecido por el socio fundador y portavoz de la SEDE, Joaquín Huete.
Queridas hermanas y hermanos en ideales espirituales, estimados amigos. Me dirijo a todos ustedes como portavoz de la organización de este encuentro, y también en representación de todas las personas y entidades que conforman la Sociedad Española de Divulgadores Espíritas, SEDE.
A todos los aquí presentes, y a quienes nos acompañan desde distintos lugares del mundo a través de las redes sociales y nuestros canales internacionales, les doy la más cordial bienvenida a este VII Congreso Espírita ConCiencia 2025.
Antes de comenzar formalmente nuestras actividades, elevemos una breve y sincera oración de apertura:
Amado Padre de infinita bondad,
te damos las gracias por reunirnos hoy en este momento sagrado de aprendizaje, de encuentro y de esperanza.
Te agradecemos por la vida, por la oportunidad del aprendizaje continuo y por la presencia de los buenos Espíritus, que nos acompañan en silencio, inspirando y fortaleciendo nuestra fe y nuestra razón.
Hoy nos congregamos aquí, reconociendo que la luz de la verdad se enriquece cuando la razón humana se abre a los designios de lo espiritual, y cuando la ciencia se hermana con la fe para el progreso de la humanidad.
Te pedimos, Señor, que bendigas cada palabra, cada exposición y cada reflexión que aquí se comparta; que nuestro entendimiento se abra a la comprensión serena y a la investigación sincera, alejados de prejuicios y superficialidades, y atentos siempre al ejemplo de Jesús, nuestro Maestro y Guía.
Que así sea.
Tengamos ahora un instante para recordar con gratitud y emoción a quienes han dejado el plano físico durante este año 2025, y que tanto aportaron al crecimiento del Espiritismo y a nuestra sociedad.
Quisiera hacer un homenaje especial a Divaldo Pereira Franco, quien partió el 13 de mayo de este año, a la edad de 98 años. Divaldo Franco fue una de las voces más inspiradoras del espiritismo moderno. Fundador en 1952 de la institución Mansión del Camino, dedicó su vida al servicio altruista, acogiendo y educando a cientos de niños, y transmitiendo enseñanzas espirituales que llegaron a millones de personas a través de sus más de 250 libros psicografiados y miles de conferencias en todo el mundo.
Lo recordamos hoy con profundo cariño como un mensajero de paz y amor para muchas generaciones. Que su ejemplo nos inspire a vivir con más compasión, generosidad y entrega.
Con profunda gratitud y alegría nos reunimos en este VII Congreso Espírita ConCiencia 2025, bajo un lema que refleja uno de los mayores desafíos y al mismo tiempo una de las más grandes esperanzas de nuestro tiempo:
“Mediumnidad y Ciencia, un diálogo necesario.”
Nos encontramos aquí para tender puentes: entre la razón y la fe, entre la ciencia y la espiritualidad, entre la experiencia del alma y el análisis riguroso de la investigación humana.
Pero para comprender el verdadero sentido de este diálogo entre ciencia y mediumnidad, debemos detenernos un momento en los fundamentos mismos del Espiritismo, en su naturaleza y en su método, pues el estudio sin base se disuelve, y la fe sin razón se extravía. Solo cuando ambas caminan juntas nace la comprensión verdadera.
El Espiritismo nos enseña que la mediumnidad no es un privilegio de unos pocos, sino una facultad natural del ser humano.
Allan Kardec, en El Libro de los Médiums, definió con claridad:
“La mediumnidad es inherente al hombre; no constituye, por lo tanto, un privilegio exclusivo.”
Siendo una facultad natural, merece estudio, clasificación y discernimiento.
Pero siendo también un canal de comunicación con el mundo espiritual, requiere respeto, ética y responsabilidad.
Este congreso busca exactamente eso: unir la seriedad científica con la profundidad espiritual. Que la mediumnidad deje de ser vista como superstición o curiosidad, y se comprenda como herramienta de evolución, de consuelo y de esclarecimiento.
En esta primera jornada nos acercaremos a los fundamentos de la mediumnidad y a su diversidad de manifestaciones. Kardec dedicó El Libro de los Médiums a clasificar estas facultades, distinguiendo entre manifestaciones físicas e intelectuales.
La clasificación de los médiums no fue una obra personal de Kardec, sino un trabajo elaborado junto a los Espíritus, quienes —como él mismo señaló— “revisaron este cuadro con especial cuidado y lo completaron con numerosas observaciones y nuevas categorías, de tal modo que podemos decir que es obra enteramente suya”.
Ese esfuerzo de clasificación no fue un capricho, sino un acto de rigor. El Codificador advertía:
“Más vale rechazar diez verdades que admitir una sola falsedad.”
Por eso también exploraremos la validación científica de los fenómenos. Desde los estudios de William Crookes en el siglo XIX hasta las investigaciones actuales sobre conciencia y periespíritu, la mediumnidad se somete a observación crítica, sin miedo al análisis.
Este día nos invita a entender que la ciencia y la mediumnidad no son enemigas. Cuando se busca la verdad con honestidad, ambas pueden encontrarse en un mismo camino
Desde esta comprensión inicial, nos adentramos en la primera gran línea de reflexión de este congreso: los fundamentos, la clasificación y la validación científica de los fenómenos mediúmnicos. Porque la mediumnidad no se opone al estudio, sino que lo reclama; no teme a la observación, sino que la invita, siempre que sea guiada por la seriedad y la humildad.
La segunda jornada nos lleva a un terreno aún más apasionante: la interacción entre espíritu, mente y cuerpo.
El Espiritismo explica que el alma no se comunica con el cuerpo de manera directa, sino a través de un intermediario sutil: el periespíritu. Kardec lo señala en El Libro de los Espíritus (preg. 93):
“El Espíritu está revestido de una envoltura semifluídica que se llama periespíritu.”
Ese lazo fluídico es la clave para comprender fenómenos de mediumnidad y de influencia espiritual. Y hoy, la ciencia comienza a investigar lo que Kardec ya anunciaba: que la conciencia trasciende la materia.
Pero esta segunda jornada no se detiene en la teoría: nos alerta también sobre los riesgos de la mediumnidad practicada sin orientación, sobre las influencias espirituales negativas, y sobre la necesidad de educar el alma.
Como nos recuerda El Evangelio según el Espiritismo (cap. XXIV, 12):
“A quien mucho se le haya dado, mucho se le pedirá.”
De ahí que hablemos también de la mediumnidad con Jesús, donde el fenómeno se une al ideal de amor y caridad, recordándonos que su finalidad superior es siempre servir.
Después de establecer las bases teóricas y científicas, el camino del congreso nos conduce naturalmente hacia la vivencia práctica de esas ideas. Es entonces cuando descubrimos que el fenómeno mediúmnico no puede separarse del ser humano que lo experimenta, de su mente, su cuerpo y su espíritu, todos ellos unidos en una misma armonía energética.
La tercera jornada nos conduce hacia la práctica mediúmnica responsable y hacia el papel de los Espíritus protectores en nuestra vida.
En El Libro de los Espíritus (preg. 495) leemos:
“Dios os da un guía espiritual, un buen Espíritu cuya misión es la de conduciros por el buen camino.”
La mediumnidad, por lo tanto, no es un ejercicio aislado: se enmarca en una relación de acompañamiento entre el plano material y el espiritual.
Y Kardec también nos previene en El Libro de los Médiums:
“El aislamiento favorece la obsesión; la reunión seria y la concordia moral atraen la asistencia de los buenos Espíritus.”
Este día final nos recuerda que la mediumnidad florece mejor en comunidad, en grupos serios, con oración, respeto y estudio, siempre con el propósito de crecer en el amor. Y cuando el conocimiento se vuelve experiencia, surge una nueva responsabilidad: la de practicar la mediumnidad con pureza de intención y bajo la guía de los buenos Espíritus. Así entramos en la tercera jornada, donde la enseñanza se hace servicio, y la teoría se transforma en vivencia espiritual compartida.
Queridos amigos, al recorrer estas tres jornadas vemos un hilo conductor: del fundamento teórico al análisis científico, y de la observación del fenómeno a la ética de la práctica mediúmnica.
Pero Kardec fue claro:
“El objetivo esencial del Espiritismo no es el de producir fenómenos, sino el de conducir a los hombres al bien.” (Revista Espírita, 1864)
De nada serviría conocer la pluralidad de las existencias o la comunicación de los Espíritus, si ese conocimiento no nos impulsa a ser más justos, más fraternos, más solidarios.
La ciencia puede mostrarnos el cómo. La mediumnidad nos recuerda el para qué. Y ese para qué es siempre el progreso del Espíritu inmortal.
Pero el camino no termina en el estudio ni en la práctica. Toda enseñanza espírita apunta más alto: hacia la transformación moral. Porque el fenómeno sin virtud se vuelve vacío, y solo el amor da sentido al conocimiento. En esto reside el verdadero fin del Espiritismo: perfeccionarnos para servir mejor.
La humanidad atraviesa un momento decisivo: avances tecnológicos inmensos, pero también crisis éticas y espirituales profundas. El Espiritismo tiene un papel claro: ofrecer esperanza racional y consuelo con fundamento.
Como recuerda El Cielo y el Infierno (Introducción):
“El Espiritismo viene a establecer lazos nuevos que hacen comprender mejor la fraternidad y la solidaridad.”
Esa fraternidad no es un ideal lejano, es una urgencia actual. Y nosotros, como estudiantes y divulgadores, estamos llamados a sembrar esa semilla en nuestra vida cotidiana.
Así, después de recorrer este sendero de tres jornadas —del fundamento a la experiencia, y de la experiencia al espíritu— comprendemos que ciencia y mediumnidad no son dominios separados, sino expresiones complementarias de una misma búsqueda: la búsqueda de la verdad y del amor. Que este sea, pues, el espíritu que nos guíe durante todo el congreso
Queridos amigos, este congreso no busca imponer creencias ni entregar verdades absolutas, sino ofrecer un espacio de reflexión seria, crítica y constructiva. Busca invitar al diálogo sincero.
Que cada conferencia, cada coloquio, cada reflexión, nos ayude a abrir la mente… y también el corazón. Que sea ocasión de diálogo y de crecimiento.
Recordemos la advertencia de El Libro de los Espíritus (preg. 627):
“Dios quiere que la luz se haga, y la ha hecho surgir en diferentes lugares, para que la verdad sea reconocida por todas partes.”
Que el lema que nos convoca —“Mediumnidad y Ciencia, un diálogo necesario”— sea inspiración para unir lo que nunca debió separarse: la razón y la fe, la investigación y la esperanza, la sabiduría de la Tierra y la luz del Cielo.
Que la luz del conocimiento y del amor guíe estos días de trabajo. Que el espíritu de fraternidad anime cada palabra y cada encuentro.
Con esta convicción, declaramos solemnemente inaugurado el VII Congreso Espírita ConCiencia 2025.
Que la paz de Jesús y la inspiración de los buenos Espíritus nos acompañen en estos días y siempre.
Joaquín Huete
Calpe – Alicante 6/12/2025






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