El pase biomagnético

La imposición de manos es un gesto ancestral recogido en los textos bíblicos. Es un acto generalmente simbólico y espiritual de conexión y transmisión de dones, que también expresa bendición, delegación de autoridad o consagración. Jesucristo utilizó la imposición de manos frecuentemente para sanar enfermos y bendecir a los niños.
¿A qué obedece el gesto de ponernos las manos inmediatamente en un lugar del cuerpo que haya sufrido algún daño? Poner las manos sobre una herida responde a un mecanismo biológico y neurológico instintivo. La ciencia niega la intención religiosa y se fundamenta en la teoría de la compuerta, que explica que presionar la zona del dolor impide que las señales dolorosas lleguen al cerebro. El contacto físico proporciona un alivio real y medible, es decir, tiene un efecto analgésico.
En la sociedad de hoy en día, persiste una dicotomía entre el pensamiento científico y la experiencia religiosa, presentándolos a menudo como antagónicos. Si somos científicos, no podemos ser religiosos; si somos religiosos, no podemos ser científicos. Sin embargo, el Espiritismo, que es una filosofía con fundamentos científicos y consecuencias éticas, donde la convicción no nace de la emoción ciega, sino de un proceso racional donde la razón acepta hechos determinados, propone la integración de ambos pensamientos. No se trata de convertir, sino de convencer. En este marco, el pase magnético se presenta no como un ritual místico, sino como un hecho científico de naturaleza física.
La base física: El campo biomagnético
Para comprender el pase, debemos alejarnos del folclore y la superstición. Sabemos que toda la materia que existe está compuesta por átomos, cuyas partículas (protones, electrones y neutrones) generan un movimiento que produce un campo electromagnético, perfectamente medible y observable.
Mientras que los objetos inertes poseen campos electromagnéticos estables, los seres vivos, que también están hechos de átomos, presentan un campo electromagnético variable. Este campo es dinámico y varía según las funciones vitales del organismo. En el caso humano, también influyen las emociones y los sentimientos. A causa de esta diferencia entre campos estables y campos variables, al campo electromagnético generado por los seres vivos se le denomina campo biomagnético. El campo biomagnético de una bacteria, por ejemplo, aumenta cuando está en fase reproductiva, y disminuye cuando está cercana su muerte.
Lo que llamamos pase magnético es, en esencia, la transferencia de esta energía de lo vivo, de la bioenergía o energía biomagnética, de un individuo. La forma habitual de aplicar el pase magnético consiste en que el donante impone las manos al receptor, sin necesidad de tocarle, de modo que existe una transferencia de energía del donante al receptor, con objeto de proporcionarle un beneficio o equilibrio sistémico.
Evidencia experimental
Se han hecho investigaciones universitarias diseñadas para descartar el efecto placebo o la autosugestión en el fenómeno del pase magnético. Estos experimentos fueron realizados por el doctor Bernard Grad, biólogo y profesor de la Universidad McGill en Canadá, durante las décadas de 1960 y 1970.
La doctora Anete Guimarães, reconocida médica neuróloga y una destacada conferenciante espírita brasileña, es famosa por integrar la neurociencia con el espiritismo para explicar la mente, el cerebro, la mediumnidad y la evolución espiritual, promoviendo una visión científica y filosófica del conocimiento para una vida mejor. Anete explica que en el experimento fundamental realizado con seis grupos de sujetos de prueba (animales de laboratorio con el mismo linaje genético), se midió la velocidad de cicatrización de heridas idénticas en todos ellos. La herida consistía en la extracción de piel y tejido subcutáneo de la espalda, dejando un rectángulo perfecto de 6 centímetros de largo.
El primer grupo de control eran animales que no recibieron tratamiento alguno. Como es fácil de suponer, la herida en cada uno de los animales se infectó y empeoró.
Al segundo grupo se le administraron antisépticos y antiinflamatorios con el objetivo de evitar infecciones y reducir las inflamaciones. Se observó que en estos animales, la herida cicatrizó a un ritmo de 1 centímetro por semana.
Al tercer grupo se le administró bioenergía directa, sin ser tratados como los del segundo grupo. Para aplicar los pases participó la misma persona, un magnetizador experimentado llamado Oskar Estebany, quien colocaba sus manos cerca de las jaulas, sin tocar a los animales. Los sujetos que recibieron estas aplicaciones mostraron una regeneración de 2 a 3 centímetros por semana.
Al cuarto grupo se le administró solo bioenergía indirecta, es decir, agua magnetizada con un pase biomagnético aplicado igualmente por Oskar. Los sujetos respondieron a la curación con la misma velocidad de regeneración que los del tercer grupo, es decir, de 2 a 3 centímetros por semana. Parece indiferente aplicar pase directo o indirecto, al menos en este experimento.
Al quinto grupo se le administraron ambas, tanto la bioenergía directa como la indirecta, y se observó aún una mayor velocidad de regeneración con 3 a 4 centímetros por semana.
Por último, al sexto grupo se le administraron antisépticos, antiinflamatorios, pase directo y pase indirecto. Este grupo de tratamiento combinado curó sus heridas en una sola semana.
Para llevar la prueba más allá de cualquier duda biológica, se realizaron pruebas en tubos de ensayo con enzimas catalizadoras de la regeneración tisular. Al aplicar bioenergía a estas sustancias inertes, se observó una aceleración del 80% en el rendimiento del proceso regenerativo. Esto demuestra que la bioenergía actúa directamente en la aceleración de las respuestas celulares de reparación. En otras palabras, cuando se aplica bioenergía, la regeneración tisular se produce con mayor rapidez.
El pase magnético es un hecho científico, porque sus efectos y resultados son independientes del receptor, ya sea un ser vivo o un objeto inerte. No se trata de magia, ni de efecto placebo, ni de sugestión, sino de algo real, que tiene un efecto real de naturaleza física.
El factor humano: altruismo vs. egoísmo
Investigaciones posteriores descubrieron que no todas las personas provocan los mismos resultados al aplicar el pase. Oskar Estebany obtuvo mejores resultados que otras personas que no aplicaban pases habitualmente. Además, el estado de salud, o el cansancio del pasista, también influyen negativamente en la eficacia del pase.
Sin embargo, un descubrimiento sorprendente de estas investigaciones es que la capacidad de transmitir energía biomagnética no depende de las creencias religiosas del emisor, sino de su propio estado psicológico. En efecto, se hicieron estudios comparativos con tres diferentes grupos de personas comunes separadas en función de sus creencias religiosas. Por un lado, religiosos en general, por otro, budistas zen y, finalmente, un grupo de ateos.
El grupo de personas budistas zen obtuvieron los mejores resultados al entrar en estados de meditación que eliminan el deseo y el apego. Contrariamente a lo que parece lógico, el siguiente grupo en efectividad fueron los ateos. Ocuparon el segundo lugar, pues, al no tener fe en que Dios haría el trabajo, se enfocaron intensamente en la tarea de ayudar. El último lugar lo obtuvieron los religiosos. Sus resultados fueron inferiores cuando su postura era pasiva, pidiendo que Dios o una deidad interviniera, en lugar de asumir su rol como transmisores activos de energía.
La conclusión es que el altruismo es el catalizador del pase. El egoísta, por definición, no desea dar nada, ni siquiera energía, y bloquea el flujo de sus propia bioenergía. Cuanto mejor sea el desempeño emocional del pasista, mejor será la calidad del pase.
Diferenciación crítica: pase magnético y pase mediúmnico
Podemos distinguir entonces dos tipos de pase. El primero es el pase magnético y es al que me he estado refiriendo hasta ahora: Se trata de una acción física y psíquica realizada por un ser vivo que utiliza su propia energía biomagnética. Su efecto es sistémico y general, mejorando el estado global del organismo del paciente.
Por otro lado está lo que los espiritistas llamamos pase mediúmnico. Desde la visión espírita, la energía biomagnética sería el equivalente al fluido vital descrito por los espíritus en El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec. Aún se explican mejor sus propiedades en El Libro de los médiums, del mismo autor, donde aparece el fluido vital del médium como uno de los componentes básicos y esenciales en la producción de fenómenos físicos espíritas. Efectivamente, el pase mediúmnico requiere la presencia de un espíritu que canaliza la energía biomagnética hacia un punto específico del paciente receptor, mezclado con fluidos propios del mundo espiritual que solo el espíritu colaborador puede aportar. En este caso, el pasista es el médium, cuyo pensamiento debe estar focalicado en servir de instrumento al espíritu desencarnado, quien sabe mejor que nadie cómo puede manejar dicha mezcla de energías o fluidos.
La receptividad del paciente
El éxito del pase también depende de la actitud del receptor. Las investigaciones científicas identifican tres estados difrerentes en el paciente. El estado pasivo es aquel en el que la persona no sabe que recibe energía, o bien es una planta, animal o cosa. El efecto es real y puramente físico. En el estado llamado receptivo, la persona desea mejorar, y los resultados son superiores a lo normal debido a la apertura emocional. Por último, en el estado denominado negativo,la persona rechaza la intervención, por miedo o por prejuicio. Se ha comprobado que esto puede bloquear la recepción de la energía biomagnética, anulando el efecto. Efectivamente, el pase menos efectivo de los tres es aquel en el que el receptor es negativo. Después le sigue el pasivo y, finalmente, el más efectivo es el receptivo.
Conclusión: Hacia una fe razonada
El estudio del pase magnético nos invita a una fe razonada: aquella que no se queda en la superficie de las palabras, sino que transforma el comportamiento. Comprender que poseemos una energía física capaz de ayudar al prójimo convierte la caridad en una responsabilidad biológica y ética.
La prueba de la existencia de esta energía y sus efectos terapéuticos está al alcance de quien la busca. Basta con experimentar, por ejemplo, con el crecimiento de plantas como el alpiste. Se puede elegir cualquier tipo de semillas, pero el alpiste crece recto y la longitud de la planta se puede medir fácilmente. Consigue cuatro tiestos iguales, con la misma cantidad de tierra cada uno, planta una semilla de alpiste en cada uno de ellos, y sitúa los tiestos en el mismo lugar luminoso y muy ventilado. Consigue una tacita para medir exactamente la misma cantidad de agua que recibirá cada planta. La primera solo será regada con una medida de agua. La segunda se irrigará con agua magnetizada. La tercera se regará con agua sin magnetizar, pero recibirá un pase, y la cuarta percibirá agua magnetizada y pase adicional.
En conclusión, esta experiencia permite comprobar que la voluntad humana es una fuerza motriz en el mundo físico.
Finalizamos con una cita extraída de El Evangelio según el Espiritismo donde se encuentra un esclarecimiento acerca del poder de la fe en la acción magnética:
El poder de la fe tiene una aplicación directa y especial en la acción magnética. Por medio de ella el hombre actúa sobre el fluido, que es el agente universal. Modifica sus cualidades y le transmite un impulso que pudiéramos calificar de irresistible. Por eso, la persona que sume, a un gran poder fluídico normal, una fe ardiente, por su sola voluntad dirigida hacia el bien, puede realizar esos fenómenos extraños de curaciones y demás, que en lo antiguo eran tenidos por milagros y que no son, sin embargo, más que las consecuencias de una ley natural. De ahí que Jesús dijera a sus apóstoles que no habían podido sanar al muchacho lunático por la poca fe que ellos tenían.
Fuentes audiovisuales
- Guimarães, Anete. Passe magnético.
Bibliografía
- Gerber, Richard (2001). A practical guide to vibrational medicines: energy healing and spiritual transformation. William Morrow Paperbacks
- Grad, Bernard. (1965). «Some Biological Effects of the ‘Laying on of Hands’: A Review of Experiments with Animals and Plants». en Journal of the American Society for Psychical Research.
- Grad, Bernard, Cadoret, R. J., & Paul, G. I. (1961). «The Influence of an Unorthodox Method of Treatment on Wound Healing in Mice». en International Journal of Parapsychology.
- Gurudas, (2014). The spiritual properties of herbs. DP Inc.
- Kardec, Allan. El Libro de los Espíritus.
- Kardec, Allan. El Libro de los médiums.
- Kardec, Allan. El Evangelio según el Espiritismo.
Nota: Todas las imágenes han sido generadas por IA (Gémini y ChatGPT)
© Copyright Javier Martínez Sainero




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